Fujimori en Perú; Bucarám, Mahad y Gutiérrez en Ecuador, de la Rúa en Argentina y Sánchez de Losada en Bolivia, a pesar del apoyo del imperio norteamericano, del cual eran simples encomenderos, como en tiempos de la colonia española, las masas los tumban. Pero los “gobiernos de transición†que surgen de ese huayco (palabra quechuea que significa avalancha) Paniagua-Toledo en Perú, Mesa en Bolivia y Alfredo Palacio en Ecuador no realizan cambios, y mantienen las condiciones de dominio y dependencia del capitalismo neoliberal, de libre mercado, impuesto por agencias internacionales, contra los cuales luchan las masas.
En efecto, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, entre otras exigen a los Estados, como prioridad, modificaciones tributarias y pago de los “servicios†de sus deudas externas. De hecho, estos son intereses leoninos que aumentan las deudas, quiebran las econom�as, las industrias regionales y, en el área andina, acaban con la producción agropecuaria. Tales condiciones les ha significado a esos pa�ses, un retroceso de siglos. La situación de hoy es semejante a la creada por la corona española, en sus colonias de América, en el siglo XVIII, cuando decreta el Libre Comercio (1775), cuyos efectos destruyen las industrias locales y crean un déficit comercial negativo a las colonias. El principal eje económico era la plata, convertida a la sazón en una de las principales divisas mundiales. Tales crisis, sociales y económicas, provocan sublevaciones ind�genas, como la de Túpac Amaru II en Perú, que sentó un hito en la historia.
Hoy la historia se repite. Las masas ind�genas y populares responden a las crisis que genera el “neoliberalismo†de libre mercado, con manifestaciones de protesta, no sólo en demanda de mejoras en sus condiciones de vida, sino en defensa de sus derechos ciudadanos arrebatados hace más de 500 años. Ahora, unidos, recobran su protagonismo y exigen su derecho a gobernar.
Lo que cambia hoy es la farsa de los gobernantes, al servicio del capital extranjero, de querer aparecer defendiendo los valores democráticos. En realidad, lo que administran no es un estado sino una agencia de recaudos del poder imperial, instancia absolutamente corrupta, corruptora e improductiva. A Lucio Gutiérrez lo eligen las masas y él manifiesta su admiración por Hugo Chávez y su revolución bolivariana, pero de inmediato traiciona a las masas, se declara “el mejor amigo de EE.UU†y gobierna de la mano de la embajadora de Bush, Kistie Kenney, a quien las masas llaman “KKâ€. Gutiérrez no pensó que su traición a las masas, y su servilismo con EE.UU, terminar�an con su mandato el 20 de abril. Un movimiento popular, colosal y espontáneo, repitiendo la consigna argentina “que se vayan todos†lo obligó a renunciar. Ese hecho puso sobre el tapete no sólo la quiebra institucional del pa�s, sino el desplome del corrupto sistema. Pero Alfredo Palacio, nuevo presidente, habla de “re-fundar la patria, dentro del marco constitucional y la legalidadâ€.
Carlos Mesa, presidente boliviano, quien asciende al poder el 17 de octubre, 2003, cuando las masas campesinas e ind�genas tumban a Gonzalo Sánchez de Losada, por las privatizaciones ilegales del gas –importante recurso natural de Bolivia- que hizo a favor de empresas transnacionales de EE.UU. Sánchez renuncia y huye del pa�s. Hoy Mesa se enfrenta a una multitudinaria manifestación semejante, de ind�genas, campesinos y masas populares, que piden que las utilidades para el pa�s sean de un 50%, la nacionalización de los hidrocarburos y la renuncia de Mesa. En la segunda semana de mayo el congreso aprueba mantener las regal�as en un 18% pero crea un impuesto directo a la producción de 32%, o sea que la carga tributaria ser�a el 50%. Pero tal medida ya es tarde y no calma a las masas que protestan en las calles. El helicóptero del Palacio Quemado, sede de la Presidencia, ya está cargando combustible.
Washington, alarmado con esa situación en la que las masas populares se imponen en contra de sus intereses, promueve la balcanización de Bolivia, la autonom�a de regiones, como Santa Cruz, donde se encuentran las mayores fuentes del gas, el recurso más importante del pa�s.
¿Llegarán las masas populares al poder? Malku Quispe, otro histórico l�der campesino, lo cree posible, “Si la unidad de obreros y campesinos se mantiene, y sacamos a flote las Tesis de Pulacayo, que reivindican al socialismo como alternativa de progreso y desarrollo para Boliviaâ€. Otros menos optimistas podr�an adoptar el graffiti estampado en un muro ecuatoriano luego de la instalación de Palacio, nuevo presidente: “Último d�a de despotismo, primer d�a de lo mismoâ€.
Add your comments