Lazo rojo, re respeto y reflexión sobre el SIDA

Lazo rojo, re respeto y reflexión sobre el SIDA



DÍA MUNDIAL DE LUCHA CONTRA EL SIDA
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Manifiesto por unos presupuestos éticos y razonables
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Sé que muchos preferirían empezar de otro modo, pero no me gustaría ocultar la verdad, y la verdad es que en estos momentos, más de cuarenta millones de personas en el Mundo están infectadas por el virus de inmunodeficiencia humana –casi tantas como la población total de España–. A escala global, solo en 2005, se han producido cinco millones de nuevas infecciones y además, quinientos setenta mil niños morirán por causas directamente relacionadas con el síndrome de inmuno deficiencia adquirida.

Parece imposible que veinte años después de que se diagnosticaran los primeros casos, la realidad se empeñe en demostrarnos que hay algo muy importante que no se ha hecho bien. Detrás de las grandes cifras se esconde un vasto universo de dolor, sufrimiento, miedo, marginación, ofensas y –pese a todo–, también de esperanza.

Mientras aquí, en el arrogante primer mundo, la pandemia tiende a convertirse en una dolencia de carácter crónico, en la que –merced a unos fármacos cada vez más eficientes–, la calidad y esperanza de vida de los afectados mejora considerablemente día a día, los desequilibrios macroeconómicos, socio-culturales y geo-estratégicos se ciernen con especial virulencia sobre quines tienen la desgracia de haber nacido en lugares tradicionalmente sometidos por los intereses comerciales de potencias extranjeras, cuyos ejércitos disponen de mejor dotación tecnológica.

En 2005, el alcance del SIDA es planetario, pero el rigor de las estadísticas demuestra que sus consecuencias son peores sobre la población perteneciente a zonas desfavorecidas o que han sido objeto de colonización. Así, buena parte de Asia, África y América del Sur, donde a los efectos de las penurias económicas, sucesivos gobiernos despóticos y los bajos índices de alfabetización, debemos sumar la influencia de la doctrina de la Iglesia Católica, con su conocido mensaje genocida, acerca de la supuesta existencia de un Ser Supremo que por un lado sería el artífice de la especie Humana -y con ella, de su naturaleza sexual-, y por otro, prohibiría la adopción de medidas de higiene clínica en las relaciones sexuales.

Entretanto, la industria farmacéutica -en cuyo personal abundan cerebros formados en universidades públicas-, impone elevadísimas tasas en concepto de derechos por el uso de fórmulas químicas patentadas, lo que impide el acceso a dichos fármacos por parte de las autoridades sanitarias de países como Nigeria, Suráfrica, Somalia o Chad. Como si las personas que habitan en esos lugares no tuvieran familia, ni amigos, ni pudieran llorar, como si no sufrieran... como si existieran muertos de segunda clase.

Al mismo tiempo, países gobernados por psicópatas -como por ejemplo Estados Unidos de América-, destinan un alto porcentaje de su presupuesto y un buen número de vidas humanas en organizar inexplicables campañas militares contrarias al Derecho Internacional Público... recursos humanos y materiales que bien podrían invertirse en investigación científica civil.

Y aquí, en España, el aparato del Estado camufla entre en sus presupuestos de investigación y desarrollo, partidas que en realidad se destinan a la compra de material de naturaleza militar -como el pago de intereses por la adquisición de aviones de caza-. Se invierten millones de euros en celebrar el cuarto centenario de la primera edición de un libro. Se pagan los costosísimos caprichosos de la numerosa familia de un monarca elegido a dedo por un delincuente del siglo pasado. Se sigue despilfarrando el dinero público en estúpidas campañas de publicidad, que todo el mundo sabe que no son otra cosa que propaganda partidista... mientras los escasos científicos de que disponemos, carecen siquiera de medios para trabajar dignamente.

Se da la casualidad de que en este 2005, en España, por primera vez en mucho tiempo, se ha invertido la tendencia a la baja en la aparición de nuevos casos de infección. Y eso no es demagogia, son matemáticas.

Por tanto, en base al más elemental sentido común, es absolutamente imprescindible que se revise la actual confección de los Presupuestos Generales del Estado, a fin de aumentar las partidas destiandas a investigación científica y a campañas de prevención e información.

1.- Necesitamos más científicos, y menos soldados.

2.- Necesitamos invertir más recursos en información sobre prevención.

3.- Necesitamos legislar mejor el equilibrio entre interés humanitario y beneficios de la industria farmacéutica.

4.- Necesitamos ilegalizar las organizaciones que pretendan prohibir la higiene clínica en el sexo, confiscar sus bienes y destinarlos a educación, cultura e investigación civil.

5.- Necesitamos asesorar a los servicios médicos de otros países, difundir el conocimiento y protocolos de actuación médica.

6.- Necesitamos condonar la deuda externa, porque sus resultados deuestran ser una forma de genocidio, por mero interés económico.

7.- Necesitamos racionalizar el gasto público, aumentar las medidas de control, dotar de mayores competencias ejecutivas al Tribunal de Cuentas y aumentar la transparencia de las cuentas públicas.

8.- Necesitamos reducir drásticamente o suprimir el ejército, y destinar su presupuesto a educación, cultura e investigación civil.

9.- Necesitamos prohibir la fabricación de armas, confiscar los bienes de la industria armamentística y destinarlos a educación, cultura e investigación civil.

10.- Necesitamos que la investigación de armas biológicas se catalogue como delito de lesa humanidad, y no solo a modo de declaración de intenciones sino que tenga reflejo en el ordenamiento penal de todos los países, y competencias subsidiarias globales para el Tribunal Penal Internacional, que además pueda actuar de oficio.

Una de las preocupaciones de los políticos que alcanzan la cima de sus carreras, suele ser la idea de su legado histórico. Todos desean ser recordados como grandes estadistas, pensadores... aparecer en los libros de texto junto al relato de grandes logros y hazañas. Bien... la vista de cómo están las cosas ahora mismo... ¿qué se podrá pensar de ellos en el futuro?

Quizá parezca una utopía, pero la verdad es que otro mundo es posible.



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* Jaume d'Urgell es escritor y vive en Madrid.
Teléfono: +34 609 907 711, correo electrónico:  jaume@durgell.com, sitio web:  http://www.durgell.com