Venezuela contra el Imperialismo
Omar Gómez
Caracas, 14 de diciembre de 2005
 ofgomez@espacioautogestionario.com
El mes de diciembre es propicio para reivindicar el carácter antiimperialista del pueblo venezolano a lo largo de su historia. Desde los tiempos de la Colonia, puede verse cómo Francisco de Miranda se empeñó en su aventura de formar un gran Estado Hispanoamericano independiente. Dicha nación iría desde el Mississippi hasta la Tierra del Fuego. En su proyecto Miranda había proyectado una Constitución, tenía el nombre de Colombia y la conocida bandera tricolor. La finalidad de crear ese gran Estado Hispanoamericano era lograr una nación plenamente soberana y que pudiera tutearse con los imperios que desde ya se adueñaban del mundo. Bolívar reivindicó la idea de Miranda, viendo cristalizar su esfuerzo un 17 de diciembre de 1819, once años antes de su muerte, con la creación de la Gran Colombia. Era más modesta en territorio que la deseada por Miranda, pero con un contenido político y una visión antiimperialista adaptada a nuestras realidades.
Es suficientemente conocido que por visiones mezquinas, egoísmos y por la propia intervención del Imperialismo, el sueño de la Gran Colombia fracasó. A pesar de la heroica victoria de Antonio José de Sucre, un 9 de diciembre de 1824, esa derrota del imperialismo español no nos libró de la falta de unidad de quienes detentaban el poder local. Nuestras naciones sucumbieron a las luchas intestinas, el caudillismo y el personalismo. Sin embargo, la Revolución Federal y algunos gobiernos nacionalistas reivindicaron el carácter antiimperialista de Venezuela. Tal vez el episodio más dramático ocurrió bajo el Gobierno del Presidente Cipriano Castro, quien tuvo que enfrentar el asedio de las potencias extranjeras y la traición del gran capital interno, ese que no tiene patria y que compara al entonces banquero Antonio Matos con el actual Nelson Mezerhane, ambos adoradores del dinero, para lo cual son capaces de vender a la patria misma.
El 8 de diciembre de 1902, las principales potencias del planeta, Alemania, Italia e Inglaterra, entre otras, decidieron bloquear las costas venezolanas con la intención de invadir y saquear nuestro país. Seis días después iniciaron los enfrentamientos bélicos contra Venezuela, bombardeando inmisericordemente nuestras ciudades portuarias y capturando nuestros buques. Sin embargo, nunca invadieron pues encontraron una muy alta movilización del pueblo quien estaba dispuesto a dar la vida en contra de la humillación extranjera. Siguiendo el espíritu latente de Bolívar, los venezolanos asumieron esa frase del Libertador: "Todos los ciudadanos serán soldados cuando nos ataque el enemigo". El Presidente Cipriano Castro, consciente de esto hizo aquella famosa proclama que hoy día aún resuena en la memoria colectiva del país: "Venezolanos, la planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria".
El Imperialismo no pudo penetrar físicamente en nuestro país, pero corrompió las estructuras, derrocando a Cipriano Castro y colocando en la Presidencia a un hombre, Juan Vicente Gómez, que regaló nuestra riqueza petrolera por muchos años. La injerencia Imperialista no se detuvo y es así como vemos que, cuando se realizaba la transición hacia la Democracia, el Gobierno más civilista del siglo XX (Isaías Medina Angarita), fue derrocado por un Golpe de Estado con factura yanki. La movilización popular y el sentimiento nacionalista vieron cristalizado su poder cuando se logró derrocar la dictadura en el año 1958. Un gran movimiento latinoamericanista y antiimperialista llevó a que el también victorioso Fidel Castro fuera vitoreado cuando llegó a Venezuela a agradecer el apoyo venezolano y por el contrario, el presidente Kennedy fuese ampliamente rechazado cuando llegó a nuestra Patria. Sin embargo, rápidamente el Imperialismo logró colocar a ese genocida que algunos, en un arranque de cinismo, llamaron por algún tiempo "Padre de la Democracia". Rómulo Betancourt desplegó la política más servil al Imperialismo y más sanguinaria contra el pueblo que se haya conocido hasta entonces, sólo comparable al gigantesco crimen cometido contra el pueblo venezolano el 27F. Los movimientos revolucionarios desoyeron la consigna de Bolívar: "¡Unidad! ¡Unidad! ¡Unidad! Esa debe ser la divisa... Unidad de nuestros pueblos" y sucumbieron a un período de desmovilización que, salvo algunas excepciones, se mantuvo hasta la década de los noventa.
Afortunadamente para los venezolanos, los valores antiimperialistas de próceres de la patria como Miranda, Bolívar, Sucre, Zamora y otros, han sido reivindicados con el triunfo de la Revolución Bolivariana, ocurrida un 6 de diciembre de 1998, y luego refrendada por la voluntad soberana del pueblo, con la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, un 15 de diciembre de 1999. Nuestra Constitución, siguiendo ese espíritu antiimperialista declara la necesidad de impulsar y consolidar "la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal de los derechos humanos y la democratización de la sociedad internacional". Esa integración se concreta hoy con la incorporación, como socio con plenos derechos, de Venezuela al Mercosur ocurrida este 9 de diciembre de 2005, y con el llamado del Presidente Chávez para que el mismo no sea sólo un escenario de integración económica, sino que sea fundamentalmente de integración política.
Pero no debemos descuidarnos, hoy Venezuela es nuevamente amenazada con los planes de intervención del Imperialismo. Estos planes se evidenciaron en la actitud de los partidos comprometidos con el golpismo, que abandonaron el camino de las elecciones para llamar a sabotear el proceso electoral de este diciembre de 2005. Los diputados Nicolás Maduro, Cilia Flores y Darío Vivas, entre otros, han develado un plan golpista en el que están involucrados el Gobierno de los EEUU, a través de la CIA, y contando con traidores a la patria, como Patricia Andrade y Tamara Sujú. Estos planes, con los videos que demuestran esa participación, intentan robar nuevamente el futuro de Venezuela y de la patria grande. Sin embargo, los venezolanos, como pueblo profundamente antiimperialista, estamos en nuestras trincheras de lucha, alertas y preparados, por la defensa del Socialismo, por la Revolución Bolivariana y por la patria libre que entregaremos a nuestros hijos.
Omar Gómez
Caracas, 14 de diciembre de 2005
 ofgomez@espacioautogestionario.com