En nuestra contestación a lo afirmado allí, aclaremos de partida que nos limitaremos a las aventuradas afirmaciones que se hacen en relación a Venezuela y su situación político-social. Para rebatirle en lo que corresponde al caso de Cuba, ya el compa Canek Sánchez, del Movimiento Libertario Cubano, puso las cosas en su sitio con toda propiedad en el texto "Antimperialismo y dictadura (o café y anarquía) - Respuesta a Pablo Moras" www.alasbarricadas.org/info/article.php3?id_article=1865. De hecho, compartimos de tal modo las agudas e irreverentes líneas de Canek que no nos ocuparemos aquí de la argumentación que él desarrolla para desmontar el alucinado verbo que pretende justificar al dictador cubano y, por extensión, a su aprendiz venezolano.

Empecemos recalcando que, como se deduce rápidamente en la lectura de su artículo (inicialmente divulgado en www.lahaine.org/index.php?blog=2&p=111908&more1&c=1), Moras ignora cosas esenciales en torno a la realidad venezolana actual. Aun cuando se toma la molestia de saludar afectuosamente a lo que llama colectivo El Libertario, luego cuestiona a los grupos libertarios ibéricos que nos toman como referencia para entender lo que pasa en estas tierras. Pese a ello, parece desconocer totalmente los planteamientos concretos que hemos hecho en las páginas de nuestro periódico, en otros materiales impresos que hemos producido, en nuestro website y en las abundantes contribuciones que hemos divulgado por vía de múltiples medios alternativos, de cuyo conocimiento hubiese podido extraer anticipada imagen de lo que intentaremos condensar en esta réplica. De hecho, la falta de noción de lo que ocurre por aquí se evidencia en lo escuetos y genéricos que son los párrafos y líneas donde Moras hace alusión directa a Venezuela, contenidos sobre los cuales insistiremos pues es en base a afirmaciones de carrerilla que se quieren descalificar los amplios análisis que venimos difundiendo en El Libertario sobre el régimen chavista y la coyuntura nacional desde que el teniente coronel ascendió a la presidencia en 1999. Una lista completa de esos trabajos está en la sección Índice Temático, en nuestra página web www.nodo50.org/ellibertario.

En el plano más general, es un absurdo promover esa idea tan Komintern según la cual es "avance popular" y/o "anti imperialismo" todo aquello que se autodefine de dicho modo. Para el caso venezolano, los fulanos avances populares en educación, salud y alimentación solo pueden ser vistos como tales desde un desconocimiento absoluto de la historia local, pues desde mediados del siglo XX la renta petrolera permitió satisfacer ciertas necesidades en esas áreas a cambio del apoyo clientelar que recibía la élite en el poder, que es exactamente lo mismo que sucede hoy (Un análisis detallado al respecto en "Un Cardenal sermonea sobre las misiones", El Libertario, # 45, noviembre 2005). Sobre el anti imperialismo de Chávez, desde nuestra publicación hemos mostrado con amplios detalles (ver las secciones _Petróleo_, _Coyuntura venezolana_ y _Luchas y movimientos sociales en Venezuela_ del citado Índice Temático) cómo este gobierno ha cedido servilmente ante las exigencias imperiales para controlar lo que a la globalización capitalista le interesa en Venezuela: fundamentalmente en tanto fuente de suministros energéticos y algunas otras materias primas, manteniéndonos como comprador de productos manufacturados, incluso los que estamos en capacidad de producir o que hasta hace poco hacíamos. El Comandante podrá vociferar los insultos que le de la gana contra la persona de Bush, pero ese anti imperialismo de bocazas no es nada mientras siga cediendo a la Chevron, la Conoco-Phillips y a YPF-Repsol el control de las reservas de petróleo y gas, a Telefónica las telecomunicaciones, al Grupo Santander y al BBV el sector bancario, a Cristallex la minería del oro y a Vale Do Rio Doce los recursos carboníferos.

Cuando Moras habla de Venezuela, hace afirmaciones absolutamente insostenibles. Por ejemplo, se refiere a obreros y campesinos en lucha, aparentemente aludiendo a los imaginativos cuentos que la propaganda chavista difunde en el exterior sobre las tomas de fábricas y haciendas, situación que solo ha ocurrido en términos muy limitados y bajo control del aparato gubernamental, que ha estatizado empresas agrícolas e industriales en bancarrota o con graves problemas judiciales, operándolas bajo régimen de capitalismo estatal y sin ninguna intención de dejarlas en manos de sus trabajadores. Quizás esos obreros y campesinos en lucha sean el modo en que a Moras le gusta imaginarse a los nuevos burócratas sindicales al servicio del gobierno, agrupados en la central sindical UNETE, que con su discurso de izquierdas sirven de coartada legitimadora a los modos de opresión que ahora padecen los trabajadores. Al respecto, basta referirse a la conducta del gobierno con sus propias empresas cogestionarias, aparte del hecho de que la estructura de mando en la administración gubernamental está en su mayoría en manos de militares y ex-militares. Para una descripción puntual de esta situación, se pueden consultar los artículos de la sección _Sindicalismo y entorno laboral_ de nuestro Índice Temático, en particular: "Fábricas tomadas: mitos, realidades y una postura libertaria" (# 38), "Cogestión bolivariana-socialista" (# 43) y "Venepal no es de los trabajadores" (# 43).

En cuanto al golpe de abril del 2002, Moras repite sin chistar lo de que fue "frustrado por el pueblo", hipótesis más que discutible para cualquiera que se asome en los detalles de todas las manipulaciones de poder que ocurrieron entre el 10 y el 13 de abril de 2002. Sobre dicho tema, hemos publicado y divulgado vía Internet el folleto "Una encrucijada hacia ninguna parte" (www.nodo50.org/ellibertario/folleto-abril-02.doc), recopilando lo esencial que en su momento anotamos sobre tal circunstancia, que en ningún caso puede entenderse en esos términos banales que han difundido la propaganda del chavismo y sus fieles en el exterior.

Por otra parte, Moras nos presenta una idílica visión de sectores populares autoorganizándose, lo que sería un resultado del proceso chavista. A este respecto, remitimos al muy preciso cuadro que hemos descrito en El Libertario sobre cómo este régimen - con el valioso concurso de sus opositores socialdemócratas y de derechas - ha sido obstáculo importantísimo para que avance la organización social autónoma, puesto que se han impuesto agendas políticas que han desnaturalizado la movilización social hasta el punto de casi hacerla desaparecer. La transformación de los círculos bolivarianos en grupos meramente pro-electorales (ahora con el nombre de Unidades de Batalla Electoral) es un claro ejemplo. Las referencias más recientes en este caso, entre muchas otras incluidas en la sección _Coyuntura Venezolana_ donde discutimos el tema, son los artículos: "Más allá del Referéndum" (# 39), "Propuestas para la coyuntura inmediata" (# 39), "El eclipse de los movimientos sociales" (# 40) y "El socialismo chavista" (# 42), además de lo que apuntamos en los editoriales de casi todas nuestras ediciones de 2004 y 2005. La suposición clave de Moras sobre este asunto sería que "impulsar la lucha contra el Estado venezolano" implica que se estaría "dándole la espalda a amplios sectores que se están autoorganizando". Como señalamos en esos textos y es fácilmente verificable en contacto con la realidad local, lo de la autoorganización es una gigantesca mentira, y la grotesca experiencia con la organización teledirigida de cooperativas es muestra evidente de ello, pues lo que ocurre bajo el manto de la seudo-revolución bolivariana es encuadramiento clientelar que devotamente sigue al líder iluminado. Por lo tanto, lo que nos cabe como opción a los anarquistas es impulsar la autogestión fuera de esa organización institucionalizada cuyas consignas, financiamiento y dinámica vienen del caudillo y sus secuaces.

Ver "debilitamiento del capitalismo" y "tímidos avances de la economía y la cultura socialista" en el actual gobierno venezolano suena muy diplomático para quedar bien con esos deudos del marxismo-leninismo que ahora aúpan a Chávez, pero se traduce en ignorar olímpicamente lo eficaz que ha sido este régimen para promover el control por las transnacionales de los procesos claves de la economía local, así como otros rasgos que son la negación absoluta de cualquier socialismo. ¿Es acaso debilitamiento del capitalismo sustituir a la burguesía rentista de la IV República por una burguesía rentista "bolivariana"? ¿Cabe presentar como avance popular que vayan tan mal como 10 ó 20 años atrás indicadores claves de bienestar en salud, vivienda, alimentación, empleo, seguridad social, etc., bajo el gobierno que ha tenido el ingreso petrolero más grande en la historia venezolana? ¿Es inherente al anti imperialismo la incondicionalidad al caudillo único y el culto a la inmarcesible sabiduría que emana de sus interminables presentaciones en TV? ¿Es avance de la economía socialista constituir por decreto cooperativas para vender desayunos o cuidar jardines de la empresa petrolera estatal, mientras ésta sigue dando enormes contrataciones a esa Halliburton tan conocida en el Iraq ocupado por los yankis? ¿Es una muestra de cultura socialista que militares activos o en retiro hayan tomado por asalto el control del aparato estatal, y que de tal cepa castrense esté surgiendo el grueso de la nueva burguesía rentista? ¿Alguien puede pensar en serio que la corrupta élite de lacayos del líder que hoy gobierna Venezuela es la vanguardia del cambio revolucionario anticapitalista?... (¡y el etcétera sería muy largo de exponer!)

Ante el cuadro descrito, es inaceptable que el pretexto del anti imperialismo chavista, de mucho ruido y pocas nueces, sea una excusa válida para inducir a que el movimiento anarquista se sume al coro de esa izquierda marxista de ingenuos y traficantes que hoy sacraliza al militar venezolano. Reiteramos la invitación que continuamente hacemos cuando hemos participado en debates desde el exterior, referida a que al pretender comprender mejor la situación de este país no es posible quedarse únicamente en la imagen tramposa que nos venden, cada uno por su lado pero en sospechoso contrapunto, el chavismo gobernante o sus opositores socialdemócratas y de derecha. Desde la CRA y El Libertario hemos asumido un camino sin duda difícil, pero ciertamente en coherencia con el pensamiento y la práctica ácrata, de construir una visión y una ruta de acción que rompa con esa disyuntiva tramposa de los contendientes por el poder. Frente a esas pandillas, no es posible optar por un quimérico "menos malo" o por un imposible "aliado táctico", pues hacerlo significa que abandonemos lo que hay de específico e irrenunciable en el ideal anarquista. Que P. Moras esté dispuesto a hacerlo y promoverlo ¡allá él!... Nosotros seguiremos en esta lucha, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y ese mundo nuevo está creciendo ahora mismo...

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