Mujeres

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Marcela Sally

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Oaxaca Vive

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Manta

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Marcha

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La activista de derechos humanos Marcela Sally Grace fue asesinada cobarde y salvajemente. Su cara irreconocible presentaba una capa quemada y su pelo arrancado. Fue reconocida por su compañera Julieta Cruz, sólo por sus tatuajes en el cuerpo, mismo que tenía heridas en el corazón con arma blanca. Esto indica que el asesino o asesinos, golpearon y flajelaron su rostro, además de su cuerpo desangrado por las heridas producidas.
De acuerdo con la policía ministerial de Oaxaca, el cuerpo sin vida de Marcela fue descubierto hasta el 24 de septiembre, fecha en que la agencia de noticias AP reportó que se tenía al supuesto homicida. La fecha de su posible muerte se fija por la declaración del asesino, quien dice que la mató el día 14 de septiembre, es decir, 10 días después de encontrado el cuerpo del delito. Sin que se informe desde el día de su desaparición o de los resultados periciales sobre la fecha real de su muerte.
Marcela Sally Grace Eiler estaba documentando y trabajando en favor de los derechos humanos para el pueblo de Oaxaca y recientemente, estaba colaborando para defender los derechos de los presos políticos en ese estado, especialmente para las mujeres indígenas. Su papel principal no era de organizadora, pero participaba activamente en todas las tareas de ayuda de la organización Compartiendo Voces de Esperanza.
Los informes periciales dados a conocer por las autoridades de la procuraduría estatal, no dicen nada sobre el DNA
del semen encontrado, que puede mostrar quien o cuantos violadores participaron el asesinato. tampoco se menciona a los testigos que vieron por última vez a Marcela, ni cuando fue.
Los hechos que presentan las autoridades de Oaxaca parecen a simple vista, que se trata de descalificar el cobarde asesinato, mediante una historia de drogas y sexo compartido voluntariamente, sin dar pruebas para ello. El mostrar una falsa imagen de una viciosa, que acepta tener una relación con el asesino en su calidad de alcoholizada, pues se acepta que estaba tomada también, indica que no corresponde a la realidad vivida por la víctima. Esto la hace doblemente víctima al difamarse su persona.
La llegada a la cabaña, deshabitada donde se quedaba el asesino, donde supuestamente fue asesinada Marcela, no ha sido investigada, más aún, que se encuentra a 170 kilómetros de la capital y a 20 de San José del Pacífico donde el asesino dice haberla contactado en una cantina. Cómo llegó hasta ahí Marcela y quienes fueron testigos de este encuentro que terminó en la tragedia conocida muchos días después, hasta ahora no se sabe.
Lo que si se sabe es que la vida personal de Marcela estaba rodeada de trabajo comunitario y actividades propias de una mujer joven de su edad que no concuerdan con los hechos relatados por el asesino.
Es obvio que las autoridades actuaron muy rápidamente para tratar de presentar al asesino, solamente un día
después de haber encontrado el cuerpo de Sally Grace, esto por la presión que ejercieron los activistas en difundir
el terrible acontecimiento.
La sospecha de que los hechos y el actor no encajan con la realidad merece la más sentida protesta para que
se presenten los verdaderos hechos y se haga justicia a la compañera Grace, no es justo que se siga mintiendo
en aras de quitarse la presión social existente. El pueblo demanda transparencia y contundencia en las evidencias que se presenten como único camino para llegar a la verdad.
Recordemos, que en el asesinato de Brad Will en octubre del 2006 , el mismo gobierno asesino de Ulises Ruiz, no ha encontrado a los culpables, pero si ha intentado, como lo han denunciado sus lideres, acusar a la APPO de haber
matado a nuestro compañero de Indymedia, New York, esto es inaceptable, reprobable y condenable desde cualquier punto de vista.

Carlos Vigueras