¿CUÁL "CRISIS DE IDENTIDAD"?
El caso de Michael Jackson
Por Wilfredo Gutiérrez

No hay cosa que irrite tanto que ver cómo ciertas frases mal intencionadas hacen su camino automático como clichés en las molleras de los rebaños. Y después, todo el mundo anda repitiendo como papagallos sin tomarse el más mínimo reparo en evidencias. Pero nadie es más culpable de tal basura que el periodismo amarillista y sensacionalista que bombardea cada día nuestras cabezas.

Aunque Michael Jackson podría o no podría haber sido consciente de una perspectiva como la que yo asumo en este escrito, y aparte del hecho de su enfermedad de vitíligo que por sí mismo es suficiente, yo no comparto el argumento que dice que el artista padecía de una “crisis de identidad” por aquello de “querer ser blanquito” y buscar otros “arreglos” en su rostro. Tampoco comparto, y mucho menos, las acusaciones perversas de que el artista era un “racista” contra su propia raza por esas mismas razones de cambios físicos en su persona. La verdad es que tales argumentos son “puras papas.”

En un básico entendimiento, “crisis de identidad” significaría que una persona deja de ser ella misma por razones de una baja autoestima o porque no sabe quién realmente es y busca ser otra. Pero ese no es el caso del artista. Al contrario, precisamente por ser plenamente consciente y de saber quién era él, y de saber identificarse a sí mismo en su físico y en su posición como artista, es que este hombre tomó las decisiones que tomó sin contemplaciones ni miramientos de ninguna clase.

En el mundo que vivimos nadie es “dueño” de una identidad estrictamente propia, ni nadie puede ufanarse de “original.” Toda personalidad individual siempre tiene fundaciones sociales de una forma de existencia cultural u otra. Todos somos relativamente víctimas y productos de los dogmas y preceptos oficiales dictados por la sociedad. Michael sabía que vivía en una sociedad racista, sabía que el racismo en la sociedad norteamericana es glorificado como un valor cultural dominante, sabía del imperio y la dictadura de los conceptos de belleza impuestos por las modas y las industrias farmacéuticas y de cosméticos, etc.,.

¿Cuál es la diferencia de la subordinación de la consciencia a aquellas dictaduras entre el colorcito de la piel y los cambios de nariz del artista y la “monstruosidad” de las tetas y cu*los sacados a punta de silicone de muchas mujeres? ¿Quién acusa a estas mujeres de “crisis de identidad”? ¿Quién arremete contra tantas mujeres y hombres de todas las razas de pelos oscuros y castaños que aparentan ser “rubios”? Y por el lado de la industria imperial, ¿Quién arremete por ejemplo contra los valores que fomentan los concursos de “colitas” de Don Francisco en Univision? ¿Por qué sólo a Michael se le acusa de “crisis de identidad”? ¡Por favor! ¡Oh! ¡Ya sé! El artista por ser negro debía ser un chivo expiatorio más fácil de “ponerle el ojo.”

“Crisis” existen en todos los gustos y sabores: económicas, religiosas, sociales, ideológicas, morales, etc. La subordinación y la esclavitud de la consciencia al imperio de los conceptos de belleza son simplemente estrategias de sobrevivencia de los individuos. Como en toda estrategia dirigida hacia un fin, siempre hay una evaluación de los costos y ganancias. Michael llevó tal estrategia a un punto radical que destruyó su vida. Pero juzgar al artista por “crisis de identidad” es básicamente absurdo.

Si la sociedad del artista a lo largo y ancho de toda su historia ha creado el mito que los negros son “inferiores” y que los “blancos anglosajones” son “superiores,” entonces la estrategia de sobrevivencia del artista ante la dictadura del mito hace sentido en dos direcciones. Primero, esto podía ser una forma de lucha “radical” porque el artista expuso su propio cuerpo físico al flagelo para sobrevivir ante las ilusiones del mito. Y segundo, como hacen muchos hombre y mujeres en el mundo, esto podía ser una forma de adaptación para ser simplemente consecuente y “exitoso” ante los valores dictados por el mito.

Una última razón, pero no menos importante, por la cual yo no acepto el cliché de “crisis de identidad” es porque a mí no me convencen las llamadas “políticas de identidad.” Para mí, tales “políticas” sólo sirven para encapsular el horizonte intelectual y cultural de los individuos en feudos, en iglesias, en etnias y culturas. Tales políticas sólo buscan el confinamiento, la exclusión social, la reclusión, y formas modernas sutiles y refinadas de “apartheid” para perpetuar la separación de las razas. Cuando tu visión y el rango de tus actos derriba o transciende esas murallas, entonces perversamente dicen que tú estás en “crisis.” ¡Pamplinas!

Uno puede cuestionar la efectividad de la estrategia de sobrevivencia escogida por el artista para enfrentar las dictaduras del mito y los dogmas oficiales de la belleza, pero es difícil cuestionar el hecho de que esto era una “estrategia de sobrevivencia” y no una “crisis de identidad” como quieren los medios hacernos creer. Hablar de “crisis de identidad” sólo sirve para reforzar los valores de “superioridad” e “inferioridad” en el mundo. Michael rompe con esos esquemas y camisas de fuerza y busca la fusión de valores universales en cuerpo y alma; y prueba de ello es la admiración y el impacto mundial alcanzado por su indiscutible talento artístico. Este hombre llamado el “Rey del Pop” no se balcanizó ni se encapsuló en feudos, etnias, ni iglesias.


¡DESCANSA EN PAZ, MICHAEL!


--Wilfredo Gutiérrez