Alberto Cilia held in Ixcotel, Oaxaca

Alberto Cilia held in Ixcotel, Oaxaca

Activista en pro de los derechos humanos detenido en prisión Oaxaqueña, alega haber sido arrestado injustamente,
por John Gibler/ Indimedia.
Especial para El Heraldo de México, El Universal.
Martes 30 de Noviembre de 2006.

Alberto Cilia Ocampo, un delgado joven de 21 años, estudiante universitario y campeón regional de ajedrez de la Cuidad de México, llegó a Oaxaca a documentar casos de desaparición forzada y otras violaciones a los derechos humanos ocurridos el lunes. Sin imaginar que en cuestión de horas de su llegada, él sería el próximo caso. a les 4 de la tarde del lunes 29 de noviembre, policías estatales encapuchados "levantaron" a Alberto Cilia de la calle junto con Sarah Weldon, estudiante universitaria francesa de 22 años y a Omar Rodríguez Camarena de 28 años, estudiante de postgrado en historia, y los amagaron en la parte trasera de una pick up de la policía estatal. "Vi a dos tipos con pasamontañas acercándose a mi. Me agarraron de la cabeza, me golpearon la cara, me sometieron y pusieron una capucha sobre mi cabeza,", nos dijo Alberto Cilia, a través de la rendija metálica de la penitenciaría estatal de Ixcotel.
Durante las siguientes 46 horas Alberto Cilia y sus dos amigos vivirían aquello que solamente habían venido a documentar: tortura, interrogatorios, constantes traslados a varias estaciones de detención estatal, confesiones forzadas y finalmente cargos falsos. Cilia Legó a Oaxaca el lunes como parte de una comisión enviada por el centro de derechos humanos Yaxkin, fundado por su padre David Cilia Olmos en 1991.

David Cilia dijo que empezó a recibir llamados la noche del sábado, 25 de noviembre, cuando la Policía Federal Preventiva (PFP) lucho por horas en las calles contra cientos de manifestantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Después de que la Policía detuvo y golpeo a decenas de de los manifestantes de la APPO los colegas de David Cilia en Oaxaca le apremiaron para que mandara una comisión que ayuda a investigar y documentar violaciones a los derechos humanos a causa de la confrontación. “Nos reunimos con ese propósito el domingo y decidimos enviar una comisión esa misma noche" dijo David Cilia "Alberto llegó a la cuidad de Oaxaca el lunes por la mañana, recopiló numerosos testimonios y estaba en su camino de vuelta". Cilia se enteró de la desaparición de su hijo a las 4:11 pm. del lunes cuando un miembro de la delegación del centro Yaxkin le llamó para avisarle. Esa llamada sigue registrada en su teléfono celular. El juez estatal Guadalupe Lucas Figueroa dijo que los dos jóvenes varones estaban acusados de "sedición y actos agravados de incendio." el juez Lucas Figueroa dijo que habían sido detenidos por la policía por que los tres sospechosos estaban "Quemando una motocicleta y cantando consignas". Aunque el juez insistió que fueron arrestados por la policía ministerial del estado, un empleado del tribunal proporcionó un reporte que dice que fue la policía estatal preventiva la que llevó a cabo el arresto. Después de 46 horas, él miércoles, Alberto Cilia y Omar Rodríguez pudieron hablar con sus familiares durante treinta minutos en la prisión de Ixcotel. Sarah Wlson sin embargo sigue incomunicada. Sus abogados dicen que oficiales de Instituto Nacional de Migración (dependencia de la Secretaría de Gobernación), no les permiten ni hablar con ella ni verla, tampoco confirman su paradero. Los abogados están preparando un amparo para prevenir su deportación. En Ixcotel, ambos Alberto Cilia y Omar Rodríguez, que estaban de buen ánimo tenían unas cuantas huellas de la tortura en sus rostros. Declararon que fueron encapuchados, golpeados, pisoteados, que les vertieron un líquido que quemaba en sus espaldas y amenazados con ser electrocutados.
Dijeron que durante las golpizas que recibieron, los policías constantemente los amenazaron de muerte diciéndoles los descuartizarían y aviarían sus pedazos a varios de sus familiares.

Cilia dijo que cuando los catearon por primera vez los policías discutieron si debían o no aprenderlos, algunos oficiales decían que no había evidencias. Después de una breve discusión, fueron arrestados. Las victimas dijeron que la policía los llevó a cuatro centros de detención en 46 horas, golpeándolos y amenazándolos en repetidas ocasiones. Cilia dijo que la policía estatal los hizo firmar confesiones falsas, incluyendo que el líder de la APPO Flavio Sosa les pagó 50 dólares por fabricar bombas molotov. Ambos hombres piensan atacar los cargos y dicen que denunciaran penalmente a sus captores así como a las autoridades estatales.

Traducción de David Gutiérrez Mannix