Gota cerebral
(La María Teresa Sánchez Rodríguez: la Amiga de las lechuzas)
Por Víctor Antonio Estrella Rodriguez

¿Puedes escuchar el canto de una gaviota imaginada por un poeta? Sólo así serías capaz de disfrutar de los secretos del Silencio.
Aunque la tempestad golpee tu puerta ... a veces el ruido infernal al que tanto le puedes temer, es sólo un sahumerio donde se combinan la realidad y el miedo interno.
No es que seamos valientes, pero en los momentos trágicos, aunque naveguemos en un barco de papel, no debemos perder la fortaleza interna, porque los que sobreviven son aquellos que enfrentan las más peligrosas dificultades.
Quizá el Silencio me trajo este poema, el cual quizá sirva de estímulo y las grises nubes, silentes y de mal presagio, se desvanezcan convirtiéndose en agua fresca, para hacer más placentera la vida en este lugar.
No creas que todo es negro / trágico y funesto. / No pienses que la vida / es eterno penar. / No pienses que el destino / malogró tu suerte, / ni pienses en los sueños / cargados de pesar . / Mira la otra página / que iluminan el libro, / las doradas quimeras, / los amores, el cantar, / las famosas novelas / que leías en las noches / y los bellos poemas / de olor a azahar. / No pienses en los males / que te aturden el día, / abre una nueva puerta / en tu mundo mental, / escribe en las madrugadas / esas cosas preciosas / que guardas en tus sueños / cuando quieres amar. / No pienses que esta vida / es un mar de tragedias, / de cosas imposibles, / de llantos y de mal. / disfruta primaveras, / los besos, las verbenas, / los alegres momentos / y los baños de mar . No pienses que estás sola, / que caes en el infierno, / que luchas por la nada en vereda de mal; / no te detengas nunca / ante una puerta oscura, / ni te rindas ... se valiente, / que la vida es muy bella / cuando se puede amar.
Se siente el poema cruzando los pálidos velos de un mundo que, paulatinamente nos van sustrayendo, presentándonos el mundo fantástico de grandes luces y estridentes palabras. Solo el poema cura las heridas y consuela los sentimientos. Para descubrir el efecto bienhechor de un poema, hay que sentarse a leerlo en la tranquilidad de un aposento o en la soledad de un patio. Más, cualquier persona sensible a las palabras saturadas por el misterio de la poesía, puede embrujarse con la sublimación, en cualquier cascada de pánico o en las atroces caminatas sobre el asfalto caliente.
Para escuchar la voz de las rocas, hay que pernoctar junto a ellas y cuando nos recostemos resueltos a su lado, lentamente se dejará fluir una melosa vibración logrando penetrar a nuestras células, sin ningún esfuerzo grosero o temeroso.
Nos han robado el silencio, la tranquilidad, el disfrute de tardes de reuniones alegres y de noches de cuentos de "caminos".
Pero, aquellos que logran escuchar el canto lejano de una gaviota, inventada por un poeta un día cualquiera, son capaces de sosegar su vida y disfrutar de un atardecer limpio de estropicios y agitaciones neuróticas.
Vivamos en el corazón de la paz, la cual nadie nos la dará, cada uno es que debe propiciarla, no con altavoces, ni con escenas ególatras, sino versificando los mensajes maravillosos que nos transmite el Silencio.
La paz, ofrece salud, armonía, confraternidad y el disfrute de una vida más saludable.
Aunque la tragedia nos toque la puerta, enfrentemos el basilisco del averno, sin manchar nuestro blanco manto de sobriedad y escuchemos, en cualquier espacio, los secretos sabios del Silencio .

El autor es médico, poeta y escritor.