¿Racismo en República Dominicana?


Por Manuel Almonte
Barrigaverde.net

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El 17 de septiembre, próximo pasado, fue asesinada la joven estudiante Pura Alexandra Núñez en la discoteca PRAIA por el vigilante Ramón Antonio Sánchez. Es esta la culminación fatal de una práctica antisocial y de discriminación racial contra los dominicanos de tez negra en dicho centro de diversión.

La cruel e inhumana actitud de segregación racial contra el negro es recurrente en PRAIA desde su fundación hace 4 años, solo tenemos que recordar el caso de la hija de Vickiana en dicho centro de diversión y tendremos una clara referencia de que el racismo en nuestro país está latente y sus garras enclavadas en lo más insondable del alma de una parte significativa de nuestra sociedad con complejo de sangre azul.

Estos maléficos actos tienen su historia, y son reminiscencias del ya conocido santanismo satánico y antihaitiano que a su ve tiene su origen en el macabro negocio de compra y venta de negros iniciados por los españoles al exterminar a nuestros aborígenes.

La discriminación contra el negro en nuestro país esta latente, y no es verdad que ha sido debidamente superada ni sepultada. ¡Entonces, aquellas malignidades traen estos vientos y un sólo hilo conductor; el asesinato de Pura en PRIA!

El crimen contra Pura demuestra que no es tan sólo un simple relajo la multiplicidad de casos de discriminación racial contra el negro que se dan a diario en nuestro país, casos que van desde un aparentemente inocente chiste racista, hasta la práctica de no aceptar que un negro se case con una “blanca”, por el dicho de que “tenemos que refinar la raza.”

Lo absurdamente increíble y penoso es que los más racistas, descarados e inocentes, sean los más pobres, negros por demás. No en balde lo que llaman historia nuestra fue escrita así para cumplir con esos sucios papeles. Mientras, la oligarquía, rancia y putrefacta, solapadamente, es la sostenedora histórica de esta práctica inhumana y los verdaderos racistas.

En nuestro país se acepta, como cosa normal, la descarada proliferación de centros de diversiones, tipos PRAIA, y de otras índoles, en donde solo se permite el acceso de blancos extranjeros y supuestos blancos criollos.

Señores, cualquier Juan de los palotes, por tener dinero, puede llegar a nuestro país e instalar, con la protección del estado, un negocio donde se discrimine a los propios dominicanos por el color de su piel. ¡Esto no debemos seguir permitiéndolo!

Lo peor es que seamos capaces de validar la discriminación racial asistiendo a negocios de esta calaña, a sabiendas de que “lo de blanco”, en nuestro Santo Domingo, es pura pendejada, ya que, todos, ¡absolutamente todos!, "tenemos el negro detras de las orejas.”

Es por ello que todo el que se sienta Dominicano verdadero debe levantar su voz de protesta contra este horrendo crimen en la discoteca PRAIA.

¡Que a todo lo largo y ancho del país se deje sentir el grito de repudio contra este monstruoso crimen, pues mañana le puede pasar a cualquiera de nosotros con uno de nuestros hijos!

El guardián que asesinó a tan tierna y Pura flor debe aplicársele la pena máxima, así como a sus empleadores, si es que estamos dispuesto a que casos como éste no se repitan. ¡Cuando el perro muerde al inocente hay que buscar también al amo…

En el frente de PRAIA no se ha secado aun la sangre de Purita y ya el juez Franny González determinó que esta discoteca sea reabierta, para esto contó con la complicidad del fiscal Geraldino Contreras, que como ministerio público se confabuló con los abogados Efraín Vásquez y Oneyda Tejada, defensores de PRAIA, para juntos mostrar, nueva vez, la verdadera fisonomía parcializado y brutal de la mal llamada justicia dominicana.

Si fuera posible la regeneración de la justicia la Suprema Corte debiera tomar carta en el asunto, investigando, sometiendo a juicio, y condenando con la expulsión a éste juez que enloda, más de lo que está, a la justicia dominicana.

Llamamos a lo más sano y honesto de la sociedad para darle seguimiento a este caso, exigiendo que se ponga a prueba la llamada justicia dominicana.

¡Por el cierre definitivo de PRAIA y todos los establecimientos donde se practique cualquier tipo de discriminación!

¡Todo el pueblo debe exigir el que la Discoteca PRAIA no sea abierta de nuevo!

¡PRAIA y sus semejantes son una afrenta para un pueblo negro-mulato como el nuestro!

¡Que el crimen contra esa hermosa y Pura flor, cercenada alevosamente a destiempo, no quede impugne!

6-12-2006.