El punto de partida fue la ritual jornada de inacción que organiza, durante el mes de la renovación de la contratación colectiva, el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Enseñanza.

Para este sindicato, colaborador con el poder desde toda la vida, no se trataba sino de un simulacro de lucha destinado a bajar la presión nacida de las difíciles condiciones que sufren los maestros. Pero en el Estado de Oaxaca, la Sección del SNTE, en oposición a la práctica de colaboración de clases de la burocracia sindical tradicional, decidió lanzar el 22 mayo una huelga, pensando que el gobierno del Estado de Oaxaca iba a ceder o negociar (1).

La respuesta fue aportada el 14 de junio: a las 4 de la mañana, esa madrugada las autoridades locales lanzaban un ataque contra los huelguistas que habían instalado, según la costumbre mexicana, un campamento de protesta (plantón) en la plaza central: miles de policías, helicópteros, perros, gases lacrimógenos, etc. Durante varias horas se producirán enfrentamientos entre las fuerzas del orden burgués y los huelguistas que ahora se encontraban acompañados por habitantes de la ciudad; en estos enfrentamientos hubo centenares de heridos, pero los policías se vieron obligados a retirarse, mientras que los manifestantes comenzaban a ocupar los edificios administrativos y erigir, un poco por todas partes, barricadas vigiladas día y noche para impedir que los policías volvieran; en el período que siguió, las estaciones de radio y televisión locales son ocupadas con el fin de impedir la desinformación sistemática de las autoridades y poder retransmitir las noticias de la lucha.

Luego de estos enfrentamientos, el movimiento va a tomar más envergadura: gigantescas manifestaciones de protesta tendrán lugar en Oaxaca, pero donde las reivindicaciones sociales de los maestros (revalorización salarial) han pasado a un segundo plano delante de la reivindicación de demisión del gobernador. Las autoridades apostando porque el conflicto se pudra, recurren a intervalos a sus «escuadrones de la muerte» que disparan en la noche sobre los manifestantes. Los participantes hablan de una «Comuna» en referencia tanto a la Comuna de Paris como a las comunidades indígenas (el Estado de Oaxaca es un estado cuya población autóctona es la más numerosa).

Bajo la real necesidad de reforzar o ampliar el movimiento, la sección local del sindicato de educadores propone la constitución de una «Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca». La creación de la APPO es, pues, también, producto del apoyo frente a la represión y del rechazo general a la mafia de dirigentes políticos que nadie ha podido mover de Oaxaca, amalgamando en su seno a 340 organizaciones, asociaciones y partidos diversos «de diferentes sectores de la sociedad presentes en este Estado» que, luego de la caída de las barricadas, producto de otra brutal y masiva arremetida de las fuerzas represivas, la misma dio nacimiento de un «gobierno alternativo».

La APPO ha hecho correr mucha tinta. Algunos en Europa ven allí una verdadera Comuna a la imagen de la Comuna de Paris o una suerte de soviet popular, un instrumento de doble poder de los obreros y campesinos, o incluso el comienzo de una revolución en México.

En realidad ella no es más que una reunión interclasista cuyo rol será el de diluir el descontento social explosivo y regresarlo al redil de la lucha democrática, pacifista de desobediencia civil. Esto no es fácil deducirlo porque también es cierto que el rechazo contra el gobernador y sus mafias que buscan eternizarlo, con la anuencia del gobierno central, ha movilizado y sensibilizado a otras capas y sectores en apoyo a los educadores –o apoyándose en ellos para impugnar a las autoridades cuestionadas de Oaxaca. Esta dificultad real pesa en la afirmación clasista de la lucha y puede ser crucial en su desarrollo; por ello no es nada extraño que en la campaña presidencial del partido de centro-izquierda PRD, la APPO haya tratado de convencer al Senado mexicano (donde la derecha es mayoría) de disolver el poder en Oaxaca paralizando la ciudad, con el fin de que sean organizadas nuevas elecciones en el Estado. Además, la APPO ha iniciado discretas negociaciones con el gobierno, mientras que la famosa sección sindical «combativa» ha llamado a los maestros a regresar al trabajo –ante la ausencia de perspectivas concretas, esto era lógico después de 5 meses de huelga. Algunos grupos trotskistas locales, bastante minoritarios, pueden bien denunciar la traición de la sección sindical 22 y las maniobras de los dirigentes de la APPO para llegar a acuerdos con las autoridades, pero no saben proponer otra cosa que la prosecución del movimiento sobre esa misma base democrática interclasista con el fin de destituir al gobernador. Si esta perdura no podrá más representar los intereses de clase proletaria, sino la futura plataforma de los oportunistas de toda laya.

En este mes de diciembre la APPO emitió una declaración dirigida «a los pueblos de Oaxaca, de México y del Mundo» y «a todos los intelectuales, artistas, todos los miembros eminentes de la comunidad científica y otros, todas las ONG». ¡La APPO en ningún momento pensó en hacer un llamado a los proletarios, a la clase obrera de México y del Mundo, es decir a la clase de aquellos que son explotados por el capitalismo y pueden derrocarlo mediante su lucha revolucionaria para instaurar el comunismo: una sociedad sin clases y sin explotación, sin dinero y sin mercancías, sin fronteras y sin Estados! Sin duda debido a que el objetivo final de la APPO, según esta declaración, es la de un «Estado de Oaxaca verdaderamente libre y soberano». Como decía Marx, reclamar un Estado libre no es más que la expresión de «la mentalidad limitada de los sujetos sumisos»: los trabajadores conscientes luchan por destruir el Estado de los capitalistas ¡no para «liberarlo»!

La constitución del auto-proclamado gobierno alternativo, teniendo por objetivo el de «construir un poder que poco a poco destruya el poder existente», tomando a su cargo las funciones propias al Estado (¡!), es sin duda un respuesta a ese género de críticas. Pero evidentemente esto es un medio que servirá para agotar el movimiento, evitando una confrontación con este Estado que, como todo Estado burgués ¡no puede destruirse poco a poco! No es un movimiento popular y democrático de desobediencia civil, sino una revolución proletaria violenta y dirigida por el partido de clase, lo que podrá abatir el Estado burgués y sustituirlo por la dictadura del proletariado: «Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media un período de transformación revolucionaria donde el Estado no puede ser otro que el de la dictadura revolucionaria del proletariado» (Marx)

Las ilusiones democráticas y populares contra la lucha de clase

Los eventos de Oaxaca son el fruto de una situación política, económica y social que no es sólo propia a la región sino de todo México, siendo Oaxaca una de las más pobres de ese país, y donde las actividades ligadas al turismo son muy rentables, convirténdose de hecho en la actividad económica más importante de la región.

La taza de desempleo mexicana se situaba en sólo 3,6% en 2005; pero los especialistas estiman que ésta en realidad se sitúa alrededor del 25%, estando prácticamente la mitad de la mano de obra en estado de subempleo o en empleos informales (pequeñas labores). Según las estimaciones, el número de pobres varía entre 45 y 70 millones (o sea, de 45 a 70% de una población de poco más de cien millones de habitantes) mientras que la riqueza de la minoría capitalista no ha dejado de aumentar. El desarrollo industrial de México, bien sea bajo la forma de maquiladoras, las famosas fábricas donde los proletarios se encuentran sometidos a una bestial explotación por parte de sociedades americanas, o trabajando para el mercado americano, o para empresas internacionales clásicas (Volkswagen, etc.), soporta la competencia de países donde los salarios son todavía más bajos como la China.

La degradación de las condiciones de vida y de trabajo de los proletarios ha sido el origen de varias huelgas duras en los últimos meses. Este ha sido el caso, por ejemplo, de las largas huelgas en la siderúrgica. En Abril, los 500 huelguistas que ocupaban el complejo siderúrgico de Lázaro Cárdenas (Estado de Michoacan) donde existe una tradición de lucha, sufrieron el ataque de casi mil policías y militares donde hubo 2 muertos y cuarenta heridos. Sin embargo, pese a la represión, los trabajadores al parecer obtuvieron más o menos satisfacción a sus demandas.

La usura del partido burgués dirigente en México desde hace casi 80 años, el PRI (Partido Revolucionario Institucional), es el reflejo de mutaciones económicas del país. Un nuevo partido de derecha, el PAN (Partido de Acción Nacional) expresión de los círculos burgueses más modernos, vino a competir con los viejos partidos de los caciques, mientras que a su izquierda se creaba el PRD (Partido de la Revolución Democrática). En el año 2000, el candidato del PAN, Vicente Fox se transforma en primer presidente no miembro del PRI. Este año de 2006, su sucesor, Felipe Calderón, fue declarado vencedor frente al candidato del PRD, Lopez Obrador. Pero, este último denuncia el fraude electoral y estima que es el vencedor en las elecciones, moviliza a sus partidarios y organiza en México manifestaciones y ocupaciones de plazas por varios cientos de miles de personas, tal vez más de un millón, y se proclama también como el verdadero presidente.

El carácter masivo de estas movilizaciones es, sin duda alguna, un signo del descontento acumulado contra los políticos que dirigen al país, pero el hecho que el candidato del PRD pudiese encarnar el cambio es también el signo de cuán profundas son las ilusiones existentes. El PRD es un partido moderadamente de centro-izquierda, cuyo programa económico no es diferente al del PAN, incluso, fue un gobernador del PRD quien autorizó el envío de fuerzas represivas contra los huelguistas de Lázaro Cárdenas.

La inestabilidad política que comienza a asomarse en México no nos debe inducir al error. Como es inevitable, los impulsos sociales todavía se encuentran contenidos bajo una mezcla de abierta represión con diversión democrática. Pero también es cierto que el despliegue de la lucha social abierta, de la lucha de clase, es inexorable; tenemos el ejemplo de los inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos, realizando masivamente marchas y huelgas este primero de mayo, sin duda de manera todavía confusa pero poderosa; ello demuestra que los proletarios mexicanos sienten que es la hora de retomar este largo camino.

Para continuar sobre esta vía tendrán que evitar las trampas democráticas, los estancamientos interclasistas, tendrán que volver a tomar las armas fundamentales de la lucha de clase, organizarse de manera independiente de todas las demás clases sociales, constituir su partido de clase internacional e internacionalista . Esto no será fácil ni rápido.

¡Pero es la condición para que mañana nazca la Comuna proletaria de México victoriosa!

¡Abajo la represión burguesa que azota a Oxaca y a todo México!
¡Viva la lucha de clase anticapitalista e internacional!

partido comunista internacional

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(1) Según una entrevista realizada a un miembro de ese sindicato –cf Prensa de Frente, 29/10/06, publicado en risal.collectifs.net

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